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Madrid, 14 de septiembre de 2017.

 
  • Los problemas se sitúan en Europa derivados del parón de la economía británica, consecuencia del Brexit y la derrota del partido conservador en las últimas elecciones
  • Aunque las economías desarrolladas han mantenido su razonable ritmo de crecimiento, las emergentes (China, Rusia, la India y Brasil) registran mejoras mucho más importantes
  • Pese a las tasas muy bajas de desempleo de buena parte del mundo desarrollado, la inflación continúa siendo moderada 
 
La confianza económica a nivel global es prometedora y todas las economías parecen apuntar un crecimiento razonable en los próximos años, según el informe sobre la encuesta Global de Condiciones Económicas (Global Economic Conditions Survey) del segundo trimestre de 2017, que realizan conjuntamente la Asociación de Contadores Públicos Colegiados (ACCA), el IMA (Institute of Management Accountants), con la colaboración del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE). Esta es la mayor encuesta que se realiza a profesionales de la Contabilidad y Auditoría en todo el mundo (181 países), elaborada por más de 960 profesionales de la contabilidad, incluidos más de 89 directores financieros.
 
Los resultados de la investigación revelan que la Unión Europea sufre un descenso de la confianza, tras su fuerte repunte del primer trimestre del año. Una de las razones que los encuestados señalan es el parón de la economía británica, consecuencia del Brexit y la derrota del partido conservador en las últimas elecciones.
 
A pesar de que en la Unión Europea hay un aumento importante del componente de expectativas de gasto público y una relajación de las políticas de austeridad, casi todos los demás grandes subcomponentes, incluida la inversión en bienes de equipo, el empleo y las oportunidades de inversión, registran descensos.
Además, hay que añadir la inquietud de las empresas de la zona euro por el aumento de los costes (citado por un 48% de los encuestados). Esa preocupación es difícilmente conciliable con los datos reales de inflación, que apuntan a un descenso de la inquietud sobre los costes. Es posible que descienda en los próximos trimestres.
 
Otros problemas que ven los encuestados son el descenso de los ingresos (citado por un 34% de los encuestados) y los movimientos de los tipos de cambio (citado por un 32% de los encuestados). El euro se ha apreciado recientemente tanto frente al dólar estadounidense como frente a la libra esterlina, reflejando las inquietudes sobre la perspectiva de la política presupuestaria en EE. UU. y el impacto del Bréxit. Un tipo de cambio más fuerte son malas noticias para los exportadores de la región, que verán reducirse su competitividad.
 
Bréxit
 
Reino Unido ha mantenido una trayectoria positiva desde el 2012. Superaba al resto de la UE y exhibía un muy buen comportamiento. Pero en la actualidad las cosas han cambiado: inflación, crecimiento bajo y crecimiento negativo de los salarios reales, la caída de la divisa, que ha elevado los costes de las importaciones y ha hecho aumentar la inflación, lo que a su vez pesa sobre el poder adquisitivo de los hogares.
 
También hay que añadir las exportaciones, éstas deberían haberse visto propulsadas por el descenso de la libra y no parecen estar ayudando. Se han contraído en dos de los tres trimestres siguientes al Brexit. Además, el comercio de la zona euro con el Reino Unido está disminuyendo con rapidez debido a la desaceleración de la economía británica.
 
Por otro lado, y aunque parezca sorprendente, una mayoría de empresas británicas no ha empezado a planificar los ajustes necesarios a llevar a cabo cuando se materialice el Bréxit. El panorama general arroja una perspectiva económica en lento deterioro para el Reino Unido. El FMI prevé una ralentización del crecimiento hasta solo un 1,5% el año que viene frente al 2,0% de este año. Dadas las dificultades que esperan a la economía, incluso ese porcentaje puede resultar algo optimista.
 
China, Rusia, India y Brasil
 
Las perspectivas de los mercados emergentes parecen razonablemente buenas. Si bien el crecimiento de China está dando indicios de haber tocado máximos, las inquietudes sobre un aterrizaje duro prácticamente se han disipado. Una ralentización gradual parece ser la conclusión más probable en los próximos años. Otros mercados emergentes también dan señales de repunte. La economía de la India ha crecido con fuerza tras la polémica campaña oficial de desmonetización del año pasado, y Brasil y Rusia por fin vuelven al crecimiento después de sendas recesiones económicas prolongadas.
 
Por primera vez tras el inicio de la crisis están recuperando a la vez los niveles previos a la misma, lo que supondrá un tirón de la demanda en todo el planeta. Como consecuencia de todo ello, el desempleo parece ser tan solo un problema de determinados países europeos como España. Por ejemplo, Alemania tiene los niveles de paro más bajos desde 1980 y Estados Unidos sigue en pleno empleo, pero no suben los precios, por lo que es dudoso que se acelere la subida de tipos de interés. Japón también parece que empieza a despertar.
 
Otras áreas como África, Sudamérica o Caribe presentan buenas perspectivas. Por último, el aumento de crédito de unos bancos ya recuperados augura mayores tasas de inversión empresarial, sobre todo considerando los bajos tipos de interés que pueden prolongarse durante un tiempo.
 
 
Puede consultar aquí el informe completo.
 

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