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“El Fórum del Auditor constituye la ocasión para tomar el pulso a la profesión”
 
El pasado 11 de abril, Antoni Gómez fue elegido por unanimidad nuevo presidente del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya (CCJCC) para un periodo de cuatro años, sucediendo en el cargo a Daniel Faura, quien ha estado al frente del Col·legi durante los últimos ocho años. Desde el año 2014, Antoni Gómez ocupaba la vicepresidencia primera de la entidad.
 
El nuevo presidente es socio fundador de la oficina de Barcelona de la firma Auren y presidente de Auren International. Gómez es también presidente de Antea (Alianza Internacional de Firmas Profesionales) y miembro del SMP Committee de IFAC.
 
Los próximos 5 y 6 de julio le corresponderá presidir la 28 edición del “Fórum del Auditor Profesional”, que organiza el Col·legi de Censors Jurats de Comptes, bajo el lema “Seguridad en un mundo digital”.
 
En la siguiente entrevista, el nuevo presidente del Col·legi nos habla de los principales retos del nuevo equipo directivo y repasa los temas que se tratarán en el Fòrum.
 
¿Cuáles son los principales retos de la nueva Junta?
 
Esencialmente seguir dando la mejor respuesta a lo que nos pide nuestra sociedad en materia de transparencia y de seguridad de la información financiera y no financiera que publican las organizaciones, sean estas empresas mercantiles, entidades no lucrativas o del sector público. Nuestras actuaciones son esenciales para el desarrollo económico y para la confianza entre operadores y entre los ciudadanos. En este sentido, nuestra profesión realiza una función de interés público.
 
La sociedad y nuestros clientes son cada vez más exigentes, consecuencia tanto de la interdependencia entre operadores económicos, como por la trascendencia que sus actuaciones tienen para terceros. Por otra parte, las operaciones que se realizan son también más complejas, por lo que es cada vez más importante una visión externa e independiente como la que aportamos los auditores, para asegurar que las informaciones publicadas responden a criterios internacionalmente aceptados.
 
Por otra parte, los cambios tecnológicos, la atracción y retención de talento, o mayores exigencias de información financiera y no financiera, son ejemplos de los retos que requieren de los auditores las adaptaciones precisas para seguir dando repuesta a la confianza que la sociedad deposita en nosotros. La nueva Junta tiene bien presente que para seguir realizando la labor que nuestra sociedad requiere, hemos de adaptarnos a esos nuevos entornos de trabajo.
 
¿Qué medidas innovadoras propone para este mandato?
 
Vamos a potenciar la vinculación con el Col·legi de aquellos profesionales que han trabajado en una firma de auditoria y que ahora ocupan posiciones relevantes en el mundo económico. Es bien sabido que las firmas de auditoria somos una magnífica escuela de formación, y en muchos casos un camino privilegiado para aquellos profesionales que, por distintas circunstancias, finalmente eligen incorporarse al ámbito empresarial.
 
Ciertamente todos guardan un gran recuerdo de su etapa en la firma en que se han formado y están orgullosos de su paso por ellas, pero habitualmente tienen menos relación con el Col·legi. Queremos potenciar esa vinculación y ofrecerles servicios que les resulten de interés.
 
Tenemos también el reto de la atracción y retención del talento. Por una parte, vamos a potenciar el foco en los jóvenes profesionales colaboradores de nuestros despachos y firmas, facilitándoles una formación que nos permita una mejor respuesta al servicio que aportamos a la sociedad y al que realizaremos en el futuro.
 
Y por otra tenemos claro nuestro compromiso en la promoción del papel de las mujeres en posiciones clave de nuestros despachos y firmas. Como en muchas otras profesiones, las mujeres representan porcentajes iguales o superiores en los primeros niveles profesionales, pero están insuficientemente representadas en posiciones directivas. Desde luego nuestra sociedad y nuestras firmas necesitan la aportación de estas profesionales. Hemos constituido un Grupo de trabajo en el Col·legi para impulsar la equidad de género que ha iniciado sus actividades con un enorme empuje.
 
¿Cuáles son los principales temas se van a tratar en el Fórum?
 
El Fórum es un referente para la profesión auditora, y aunque organizado por el Col·legi, tenemos la satisfacción de contar con un gran número de compañeros que vienen de todos los lugares de España.
 
El lema de este Fórum es "Seguridad en un mundo digital", y en consecuencia la tecnología y los cambios que implica en nuestro entorno de trabajo tendrá un papel esencial. En la primera sesión plenaria se pasará revista a los impactos en la economía y en la sociedad, y en sesiones técnicas se abordarán aspectos como la ciberseguridad, el blockchain o la tributación de las operaciones en criptomonedas.
 
Reflexionaremos también sobre los cambios de valores en nuestra sociedad, para entender comportamientos económicos cambiantes. Abordaremos dos perspectivas de esos temas, en sendas sesiones plenarias, así como en alguna otra sesión técnica.
 
Naturalmente tendremos sesiones técnicas en torno a los nuevos informes de auditoria, reflexionando sobre las primeras experiencias desde su aplicación, así como sobre la verificación de los ámbitos no financieros, y otros temas de la actualidad auditora.
 
Sobretodo quisiera resaltar que lo más importante del Fórum es que constituye la ocasión para tomar el pulso a la profesión. Es un lugar de encuentro de profesionales que nos permite, en un entorno distendido y franco, comentar y compartir nuestras preocupaciones. Es un punto de referencia para intercambiar experiencias y tejer relaciones de compañerismo y amistad, que posteriormente nos ayudarán en el desarrollo de nuestras tareas.
 
¿Cómo cree que debe afrontar el sector los cambios en este ‘mundo digital’ al que se refiere el título del Fórum?
 
La tecnología impregna todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, y en el sector de la auditoria los impactos son extraordinarios. Por ejemplo, nos ofrece la posibilidad de acceso a la totalidad de las transacciones e incluso a la documentación digitalizada de soporte de las mismas, de las empresas que auditamos. Así, la tecnología significa la posibilidad de orientar las revisiones a aquellos aspectos que presentan situaciones anómalas, tales como operaciones atípicas en ciertos momentos temporales, o apuntes registrados fuera de los procedimientos habituales.
 
Y también implica la necesidad de confirmar la confianza en que los sistemas tecnológicos que utiliza la empresa son consistentes, que reflejan la integridad de las operaciones procesadas y que no permiten la alteración no controlada de las informaciones.
 
Se abren ámbitos a los que el auditor puede dar respuesta. Mayor rapidez y frecuencia en la confirmación de la fiabilidad de las informaciones financieras, respuesta adecuada respecto de las informaciones no financieras que ofrecen los sistemas tecnológicos de los clientes, seguridad de estos sistemas tecnológicos y de los procesos que soportan, etc.
 
También la tecnología facilita una gestión interna y una comunicación con los clientes de naturaleza innovadora. El acceso remoto permite el teletrabajo para nuestros empleados y la intercomunicación efectiva con los clientes desde cualquier lugar y cualquier dispositivo.
 
En definitiva, los sistemas tecnológicos son grandes aliados del auditor en su trabajo, pero obligan a estar al día. Este es uno de los factores de complejidad del trabajo del auditor que exigen contar con equipos de especialistas multidisciplinares.  
 
¿A qué nuevas oportunidades y retos profesionales se enfrenta el sector?
 
Destacaría la respuesta a la exigencia creciente por parte de la sociedad de más información y más precisa de lo que ocurre en las organizaciones. Más información fiable y más rápida. Tanto en las empresas privadas como en el sector no lucrativo o en las cuentas públicas. Y no sólo en relación a la información financiera sino también en cuanto a la información no financiera.
 
Los auditores estamos en las mejores condiciones para responder a esa demanda. Tenemos las competencias para analizar la razonabilidad de la información y si es procedente y adecuada para reflejar las situaciones que pretende explicar. Y la analizamos y expresamos nuestra opinión sobre ella desde nuestra independencia. Somos los expertos capaces de ofrecer confianza sobre las informaciones que requieran quienes las utilizan, cualesquiera que estos sean. 
 
¿Qué cree que deben hacer las firmas para adaptarse al nuevo entorno profesional?
 
En primer término, estar dispuestas a una adaptación permanente a los cambios. Aportamos un gran valor a la sociedad y al funcionamiento de la economía y hemos de seguir aportándolo en un entorno enormemente cambiante.
 
Hemos de crecer en tamaño y ante un mercado estable, las fusiones entre firmas son la alternativa para acometer problemas cada vez más complejos y, en consecuencia, para disponer de un tamaño suficiente para atraer talento, incorporar especialistas, y comunicar al mercado adecuadamente nuestros valores.
 
Hemos de estar dispuestos a incorporar y escuchar a los jóvenes, pues aunando las capacidades de los profesionales más experimentados y los que conectan más fácilmente con ese entorno cambiante, podemos ofrecer servicios de un valor extraordinario en sintonía con nuestros clientes y con la sociedad en general.
 
Y desde luego trabajar por la equidad de género. Como antes indicaba necesitamos aprovechar las capacidades de muchas mujeres que pueden representar papeles relevantes en nuestras firmas.
 
¿Qué temas preocupan más ahora mismo a los auditores?
 
Desde luego la regulación. Sabemos que somos una profesión que realiza un servicio de interés público y por tanto entendemos que estemos regulados y supervisados. Pero nos preocupa cómo se ha abordado hasta ahora este tema en España. Las empresas están profundamente internacionalizadas y por esa razón es preciso que las normas contables, de auditoría o de ética, sigan unas pautas internacionales. Y a tal efecto, existen organismos independientes que emiten normas o estándares, tras procesos muy amplios de consulta.
 
Frecuentemente la adaptación que se hace de esas normas a la regulación española se aparta de lo que es común en otros entornos internacionales y se introducen criterios más restrictivos y de más difícil aplicación que los que se establecen en otros países.
 
Asimismo, la supervisión a que estamos sometidos frecuentemente pone el foco en aspectos formales o documentales y con un enfoque primariamente sancionador, en lugar de enmarcar las actuaciones en el entorno de una política de calidad real y de mejora permanente.
 
Solicitamos que se escuche más al sector ya que, compartiendo los objetivos de velar por la fiabilidad de la información de las empresas, y estando profundamente comprometidos desde nuestra profesionalidad con la calidad de nuestro trabajo, somos los auditores quienes nos enfrentamos en el día a día a una casuística crecientemente compleja, y no siempre se escuchan nuestras razones cuando se regula o supervisa nuestro trabajo.

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