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El impacto del COVID en los balances; Los pasivos (II)
 
 
Como ya anticipamos en mi último artículo del mes de diciembre pasado y como consecuencia del efecto y el impacto de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19, en nuestras empresas, las cuentas anuales del ejercicio 2020 tendrán una trascendencia significativa. En el pasado artículo analizamos el impacto o el potencial impacto que puede tener el efecto de la crisis en los diferentes activos que hay en un balance, y concluíamos que tanto la valoración como la clasificación de estos, eran los aspectos a tener en cuenta. Hoy nos vamos a centrar en los puntos a tener en cuenta por la parte del pasivo de la empresa.
 
Por lo tanto, vamos a detallar que partes del pasivo de una empresa pueden verse más afectados por estos impactos económicos y financieros. Y en concreto me centraré en los cinco más importantes.
 
En primer lugar, en los prestamos ICO, es decir en aquellos prestamos obtenidos con aval del ICO, como saben se han aprobado una serie de medidas consistentes, principalmente, en el otorgamiento de avales para garantizar préstamos concedidos por entidades financieras que se canalizan por medio de entidades gubernamentales. En este caso hay que tener en cuenta que el diferencial, entre el coste de la nueva deuda o la deuda renegociada, si está por debajo al haber la garantía del Estado, y la deuda a coste de mercado, se considera una subvención porque el valor de lo recibido es inferior al valor razonable o de mercado.
 
En segundo lugar, y también referido a la financiación con entidades financieras, hay que tener en cuenta que se ha estado y se esta en procesos intensos de renegociación y refinanciación de deudas que afecta a las carencias, a los vencimientos, a los tipos de interés …. En este sentido, hay que revisar que, si las condiciones nuevas varían sustancialmente respecto de las condiciones que teníamos hasta el momento, la empresa deberá de dar de baja el anterior pasivo y dar de alta el nuevo pasivo, llevando la diferencia, es decir el impacto positivo a la cuenta de pérdidas y ganancias. Al final, es como si te perdonasen el antiguo pasivo y te dan uno nuevo.
 
En tercer lugar, los contratos de arrendamientos operativos, estos han sufrido variaciones importantes en las condiciones (importes o plazos diferidos) para ayudar a los arrendatarios, en muchos sectores. En este caso, el diferimiento tendrá un efecto financiero a efectos de impacto, pero no en la cuenta de explotación pues al final el gasto no cambia, solo varia el plazo de pago. En cambio, si la variación es en reducción de cuotas en un plazo determinado del contrato, esta reducción deberá diferirse de forma lineal en el periodo que resta del contrato y aquí si que impacta en la cuenta de pérdidas y ganancias.
 
En cuarto lugar, lamentablemente hay sectores que deberán registrar lo que se llaman “contratos onerosos” es decir contratos donde corresponde registrar una provisión cuando los costes que conlleva el cumplimiento de ese contrato exceden de los beneficios a recibir del mismo. Esto es debido a que los ingresos esperados disminuyen y los costes fijos hay que hacer frente a ellos, y por lo tanto se debe reconocer ya la perdida esperada que vamos a tener ineludiblemente para cumplirlo a través de esa provisión.
 
Y, por último, estamos con relación al personal, en situaciones de despidos y de reestructuraciones de plantilla. Hay que recordar que solo la sociedad puede reconocer provisiones por despidos al cierre del ejercicio en la medida que a esa fecha se haya acordado y se haya comunicado a los interesados. Es decir, no es correcto normativamente, registrar una provisión anticipada “por si despido”. Si se provisiona al cierre es porque hay un plan cerrado y comunicado en este sentido. En relación con los ERTE, hay que recordar que se debe cumplir la salvaguarda del empleo durante seis meses después de que los empleados acogidos a ERTE vuelvan a la actividad, si no se cumple se deben devolver las cuotas bonificadas.
 
Es un año, en que salvo en determinados sectores concretos, hay que retocar nuestra estructura de pasivos como hemos indicado, o porque afloran nuevos, o porque hay “quitas” y disminuyen o porque se desplazan a largo plazo dichos compromisos u obligaciones de pago. El próximo artículo hablaremos de las dudas de continuidad que están pesando sobre las empresas.
 
Julio Capilla Vidal es Economista-Auditor y socio de RSM Spain Auditores – Baleares-

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