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Marzo de 2019.
 
Reunirse con el auditor externo en una sesión privada en la que la dirección no está presente permite al auditor formular comentarios sinceros, a menudo confidenciales, y de alto valor añadido para la Comisión de Auditoría. Analizar la importancia de estas reuniones y apuntar cómo deben enfocarse es el objetivo de este nuevo artículo de la serie Comisión de Auditoría: cuestiones clave para una supervisión eficaz.
 
Podría decirse que las sesiones privadas con el auditor externo refuerzan la independencia de la Comisión de Auditoría y le permiten formular preguntas sobre aspectos que podrían no haberse abordado específicamente en el marco de la auditoría. De este modo, el auditor puede expresar comentarios sinceros, a menudo confidenciales, y de alto valor añadido a la Comisión de Auditoría sobre tales cuestiones.
 
Aunque habitualmente debería haber pocos temas que abordar en estas sesiones, no por ello podrían ser de gran relevancia para la comisión. Todos los asuntos clave relacionados con la información financiera deberían haberse abordado de manera franca y sólida con la dirección, la Comisión de Auditoría y el auditor durante la reunión de la Comisión de Auditoría.
 
En su lugar, la sesión privada debe centrarse en áreas en las que el auditor puede formular comentarios adicionales, y a menudo confidenciales, a la Comisión de Auditoría sobre otros aspectos esenciales en el desarrollo de su trabajo. La sesión privada brinda a la Comisión de Auditoría la oportunidad de explorar dichos temas en un foro sincero y abierto. Además, la comisión de auditoría puede conocer otros ámbitos mejor que el auditor, y esta sesión brinda la oportunidad a dicha comisión de hablar con el auditor al respecto.
 
Sin embargo, el presidente de la Comisión de Auditoría debe gestionar dichas sesiones privadas con cuidado, ya que pueden resultar en una cierta falta de transparencia, puesto que no se comunica a la dirección ningún problema o cuestión de primera mano y es posible que no tenga oportunidad de responder. Esto, a su vez, puede hacerla sentir excluida e incluso adoptar una actitud a la defensiva. Introducir tales sesiones como parte del proceso habitual y lógico del desarrollo de las funciones de la comisión, puede atenuar algunas de estas tensiones.
 
En general, estas sesiones privadas pueden desempeñar un destacado papel en el desarrollo de una relación de confianza y respeto entre la Comisión de Auditoría y el auditor externo, facilitando en cierta medida la misma.
 
 

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